lunes, 30 de noviembre de 2020

Mucha falta ... by Mark de Zabaleta

 


 "La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si nos cura de esta peste del sentido común que nos tiene a cada uno ahogado el propio"...

Realmente tan corta como ... by Mark de Zabaleta

 

"Tan corta como es la vida, aún la acortamos más por el insensato desperdicio del tiempo" ... (Victor Hugo)

domingo, 29 de noviembre de 2020

En el mundo de los negocios ... by Mark de Zabaleta

 


Gioacchino Rossini (1792/1868) es uno de los músicos más famosos del siglo XIX. En España tuvo gran popularidad, tanto por sus óperas “bufas” como por sus aportaciones al mundo de la ópera “seria”, y siendo muy poco posterior a Mozart y contemporáneo de Beethoven, se le consideraba “el mejor músico de todos los tiempos”…
Entre 1815 y 1822, compuso dieciocho óperas, y en 1816, compuso la que se convertiría en su obra más conocida: El barbero de Sevilla. Ya existía una ópera popular con ese título de Paisiello y la versión de Rossini recibió curiosamente el mismo título.
Al contrario que otros compositores de su tiempo, Rossini tuvo fama y riqueza desde el principio. El “Cisne de Pésaro” era gran aficionado a la gastronomía y otros placeres…
A la edad de 37 años, tras el estreno de “Guillermo Tell” en 1829, Rossini entró en una larga etapa de inactividad creadora.
Tras veinte años de una brillante actividad de producción, se sumió en un período de sorprendente vacío en los cuarenta años que transcurrieron hasta su muerte en 1868.
Aunque no volvió a componer otra ópera, no abandonó el mundo musical y se hizo cargo de la dirección del Théâtre-Italien de París y del Liceo de Bolonia, y siguió componiendo algunas obras breves y música religiosa. Una de las pocas obras tardías de Rossini fue su Petite Messe Solennelle, estrenada en 1864. Hay que escucharla para calibrar la genialidad del compositor. En el mismo año, Napoleón III lo nombró gran oficial de la Legión de Honor.
Un historiador observa que, aunque el relato de la vida de Rossini entre 1830 y 1855 resulta deprimente, «no es exagerado decir que, en París, Rossini volvió a la vida».
Son muchas las teorías que tratan de dar respuesta a este silencio en un artista consagrado, desde el hastío hasta la falta de necesidad, dada la riqueza que ya había acumulado, algunos creían incluso que temía compararse a los nuevos talentos musicales…
Lo cierto es que, ya mayor, Rossini comentaba “Después de Guillermo Tell, un éxito más en mi carrera no añadiría nada a mi prestigio; en cambio, un fracaso podría afectarlo. Ni tengo necesidad de más fama, ni deseo exponerme a perderla”.
En Economía, en el Mundo de los Negocios, y sobre todo en política ¿No deberían aplicar esta reflexión?
 
Mark de Zabaleta


jueves, 26 de noviembre de 2020

Con quien habla ... by Mark de Zabaleta

 

“Recuerde que la persona con quien habla usted está cien veces más interesada en sí misma y en sus necesidades y sus problemas que en usted y sus problemas.”

(Dale Carnegie)

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La verdad de los hechos ... by Mark de zabaleta

 


“Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones”

(Gregorio Marañón)

Morderse la lengua ... by Mark de Zabaleta

 


“Bien está dos veces encerrada la lengua y dos veces abiertos los oídos, porque el oír ha de ser el doble que el hablar.”

(Baltasar Gracián)

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Cuando cambia el mensaje ... by Mark de Zabaleta

 


 “Cuando el lema publicitario es distinto nos demuestra esa patética necesidad de diferencia, cuando, en realidad, casi no existe ninguna”

(Erich Fromm)